Paraiso

Cuando muera y ya me hayan olvidado,

Quisiera preguntarme que se hicieron

Los seres que en la tierra me quisieron.

Que será de los libros que he tocado,

 

De la biblia y el álgebra infinita,

De Borges y el temor a los espejos,

De agustín, Descartes, y los consejos

De Hernández en la noche transfinita.

 

Que será de mi senda cautelosa,

De mi palabra incierta, de mi llanto

Y mi risa, que es maldición y encanto.

Que será de la vaga y silenciosa

 

Sensación de amar y de ser no amado,

De la música y de mi triste verso,

Que explora el anatema del anverso

Y el reverso que me ha sido legado.

 

Que será de los sueños que he olvidado,

De la terca noche con su vigilia,

De todos los espejos que me han dado,

El cierto reflejo que me concilia.

 

Que será de esa cara ya borrosa,

Persistente en mi mente hasta en el sueño,

Y que será de mi genial ensueño,

Que se parece al tiempo y a la rosa.

 

Quizás se pierdan en el vasto mundo

De letras y números infinitos,

De fechas y almanaques que confundo

En falsos dioses, muertes y delitos.

 

¡Oh Dios a tu benevolencia pido,

(Aunque no merezca lo que preciso),

Que jamás me consagres al olvido,

A estas cosas que son mi paraíso!

Bookmark the permalink.

Comments are closed.